Oficina CEER
 28-09-2010
ENTREVISTA A CARLOS PAJARES: "LA UNIVERSIDADE DE COMPOSTELA DEBE JUGAR FUERTE LA CARTA DE LA INVESTIGACIÓN”

Carlos Pajares Vales (Madrid, 1954; catedrático de Física y ex rector de la Universidade de Santiago) es el delegado científico de España en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) en Ginébra, del que depende el Gran Acelerador de Partículas (LHC, iniciales en inglés de Large Hadron Collider). El profesor Pajares pertenece al consejo de Administración del CERN, y dentro de éste forma parte del comité de política científica, del comité de finanzas, del comité de estrategia de física de partículas y del propio Consejo. Además, representa al CERN en la comisión de ampliación general de dicha institución para pasar de ser un laboratorio europeo a un laboratorio global, con la incorporación de Estados Unidos, Rusia, India, China, Brasil y otros países. También representa al CERN en la comisión específica para la incorporación de Israel, Turquía, Eslovenia, Serbia y Chipre, que tendrá que evaluar antes del verano la física de partículas y la industria asociada a ella en dichos países. Eso le obliga viajar en las próximas semanas a esos países, y entrevitarse con la comunidad científica y las autoridades de cada de uno de ellos. El ex rector sigue pensando en que el futuro de la Universidade de Santiago depende en gran medida de la investigación, y valora el esfuerzo personal y colectivo de quienes se dedican a esa tarea. Carlos Pajares Vales (Madrid, 1954; catedrático de Física y ex rector de la Universidade de Santiago) es el delegado científico de España en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) en Ginébra, del que depende el Gran Acelerador de Partículas (LHC, iniciales en inglés de Large Hadron Collider). El profesor Pajares pertenece al consejo de Administración del CERN, y dentro de éste forma parte del comité de política científica, del comité de finanzas, del comité de estrategia de física de partículas y del propio Consejo. Además, representa al CERN en la comisión de ampliación general de dicha institución para pasar de ser un laboratorio europeo a un laboratorio global, con la incorporación de Estados Unidos, Rusia, India, China, Brasil y otros países. También representa al CERN en la comisión específica para la incorporación de Israel, Turquía, Eslovenia, Serbia y Chipre, que tendrá que evaluar antes del verano la física de partículas y la industria asociada a ella en dichos países. Eso le obliga viajar en las próximas semanas a esos países, y entrevitarse con la comunidad científica y las autoridades de cada de uno de ellos. El ex rector sigue pensando en que el futuro de la Universidade de Santiago depende en gran medida de la investigación, y valora el esfuerzo personal y colectivo de quienes se dedican a esa tarea.

¿Cuál es la industria asociada a la física de partículas?
Es muy variopinta. Por ejemplo, para construir el Gran Acelerador se sacan a concurso desde la compra de imanes, muchos productos electrónicos y eléctricos, tecnología de ultravacío, soldaduras de precisión, hasta muchas cuestiones relacionadas con la tecnología de la información. Después está todo lo relacionado con la industria la criogenia (industria del frío), porque el acelerador va a -271º los 27 kilómetros del circuito. Para los detectores está la industria ligada a autoelectrónica y fotónica, etc.

¿Todo de alta tecnología?
No. También se necesitan kilómetros y kilómetros de cables. Hay de todo. Pero lo importante y valioso está relacionado con la media y la alta tecnología.

¿Por qué cada vez más países quieren estar en el CERN?
Fundamentalmente, por prestigio, porque se está en la frontera del conocimiento de un dominio que puede dar lugar a cosas insospechadas, y porque desarrolla alta tecnología. Alrededor del CERN se cuecen muchas cosas. Por ejemplo, se ha calculado que el número de aceleradores de todo tipo -desde los que tienen los hospitales al LHC- que hay en el mundo es de 18.000, pero que en diez, quince años, esa cifra se habrá entre duplicado y triplicado. Eso es una industria muy grande, que no la pueden llevar solos Alemania y Estados Unidos. Con lo cual se está empezando a hacer una especie de red europea para poner en seis o siete sitios laboratorios potentes asociados con la industria para dar soporte a todo eso.

¿Uno de esos laboratorios estará en España?
Probablemente estará en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) de Madrid.

¿Tras el parón inicial que sufrió, el Gran Acelerador de Partículas ya está funcionando a pleno rendimiento?
Está funcionando bien. Hubo un accidente de cierta relevancia, y se revisó todo a conciencia. El problema es que como se están utilizando nuevas tecnologías en todo, pueden aparecer fenómenos, en el comportamiento de materiales, que no se sabían. Se detectó que, en efecto, había unas corrientes inducidas que casi podían provocar cortocircuitos. Se ha estudiado su comportamiento. Se ha puesto a funcionar el LHC a una energía de 7.000 GeV, que ha batido todos los récords, pero que aún es la mitad de lo que se va a conseguir (14.000 GeV). Y está funcionando muy bien. Estar en el CERN le permite a uno ver el entusiasmo que hay de toda la gente que trabaja allí, sobre todo en la gente joven. Y eso es magnífico, por ilusionante.

¿Cómo cabe interpretar que hay dos equipos de la Universidade de Santiago trabajando en Ginébra en el Gran Acelerador?
En algunas disciplinas, que no sólo son las de ciencias, la Universidade de Santiago está insertada científicamente en la comunidad internacional. Lo digo, porque en filología española, probablemente la USC sea la mejor de España. En Física de partículas también estamos a un buen nivel internacional. Hay un grupo experimental, que ha hecho una gran labor en hadward con la fabricación de una parte de un detector, que es muy importante, además son los que coordinan toda esa parte del detector, y con éxito. Luego hay otro grupo, es en el que estoy yo, que es teórico; la teoría es muy apreciada por la colaboración en perfeccionar técnicas para justamente detectar lo que se quiere ver. En este equipo hay, igualmente, jóvenes muy brillantes. El hecho de que en Ginebra haya dos equipos de la USC es importante, sobre todo si se repara en el dato de que en España hay cuatro o cinco universidades que están funcionando muy bien en este campo, y una de ellas es la de Santiago.

¿Y no por casualidad?
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas hizo un estudio entre 1998 y 2003 del impacto de las publicaciones por grandes áreas entre las universidades, comparándolas con las del propio CSIC, el CRN francés y el Instituto Max Planck alemán. El índice era el número de citaciones por publicación. Pues bien, el índice más alto era la Universidad Autónoma de Madrid, a continuación la de Valencia, seguido del Max Planck, y las siguientes eran la Universidad Autónoma de Barcelona y la USC, empatados a uno cincuentaitantos. El CRN francés tenía uno treintai- tantos; la Complutense de Madrid, uno veintitantos, el CSIC uno veinte o por ahí. Es decir, nosotos estábamos muy por encima de la media, que era uno. Y un estudio similar reciente nos vuelve a dar la misma posición.

¿El espacio sigue expandiéndose?
Sí. En 1998 se vio que esa expansión se estaba acelerando. Eso quiere decir que debe existir lo que se llama energía oscura, cuya naturaleza no sabemos muy bien. Pensamos que ciertas cuestiones que buscamos con el Gran Acelerador, como la partícula Higgs, puede tener que ver con la energía oscura. Voy a intentar explicarlo. La masa inerte es la propiedad que tienen los cuerpos de presentar resistencia al cambio de movimiento. Un camión si va a mucha velocidad le cuesta mucho frenar porque tiene mucha masa inerte; a un coche pequeño le cuesta menos frenar porque tiene menos masa inerte. Sin embargo, no sabemos cuál es el origen de la masa inerte. Se piensa que, al igual que si uno pone una carga eléctrica o una corriente eléctrica a su alrededor se crea un campo electromagnético que emite ondas herzianas, existe un espacio asociado a Higgs que si lo excitas emite partículas Higgs. Lo que pasa es que las tienes que excitar muy fuerte. Pensamos que esa partícula es la que explica la masa inerte de las cosas. Y si el espacio está dotado de ese campo, probablemente esté dotado también de una energía asociada, que puede ser la energía oscura.

¿El espacio terminará en una muerte térmica?
Bueno, si termina será dentro de mucho, mucho tiempo. Todos los sistemas que no intercambian energía tienden al desorden. Si uno tira un cristal, se rompe, pero si se rompe no le es posible volver a la situación anterior. Esa tendencia al desorden entraña un igualamiento en todo. La vida, que es un sistema ordenado, se da porque hay muchas células cooperando en ese orden, pero su tendencia a que se iguale todo hace que tienda al desorden. El desorden total es cuando está totalmente termalizado, por tanto es la muerte térmica, no sólo de todo ser vivo, sino de absolutamente todo. No obstante, en el universo hay ahora mismo mucho orden e incluso el desorden que se ha generado desde el origen del universo hasta ahora ha sido muy pequeño.

¿La actual crisis económica está ocultando la crisis del modelo energético dependiente de los combustibles fósiles?
Además de las cuestiones especulativas, en esta crisis económica hay algo más. Es evidente que si el precio del barril de petróleo sube mucho, las economías se desestabilizan. Por tanto, hay que buscar estructuras más estables, hay que buscar algunos métodos más de obtención de energía. Con todo yo me he vuelto excéptico en una cosa: el dogma decía hace años que era una tontería pensar que los países podían llegar a que un 25 por ciento de su producción energética fuese en energías renovables. Hoy España ya tiene el 20 por ciento de energías renovables. ¿Qué sale algo más caro? Habrá que verlo, entre otras cosas porque depende de cómo hagas las cuentas del deterioro ecológico de la energía del carbón o del almacenaje de los residuos nucleares. Hay que actuar con sensatez, en el sentido de que todo lo que sean energías renovables es bueno, aunque no se pueda llegar al cien por cien porque el precio de la energía sería muchísimo más caro, o sea, hay que ir aumentándolas. Y después está la cuestión, a veinte o treinta años, de la fusión nuclear.

Siempre se anda a vueltas con lo de la fusión nuclear, pero..
Bueno, ahora se están haciendo unas grandes inversiones para el proyecto ITER, que está en el sur de Francia, y las oficinas del proyecto en Barcelona. Un proyecto que supone una inversión del orden de un billón de las desaparecidas pesetas. El problema de la energía nuclear es que no ha resuelto lo de los residuos, y lo primero que hay que hacer es una investigación muy fuerte para ver si los residuos de vida larga se pueden reprocesar a una vida de treinta años o así. Si fuesen residuos de una vida media de treinta años, yo diría: centrales nucleares sí. Pero es que eso no está resuelto, y puf...

¿Para cuándo el hidrógeno como combustible comercial?
Es evidente que el uso del hidrógeno también se tiene que investigar, porque por ahora es bastante caro.

¿La cumbre del cambio climático de Copenhague fue un rotundo fracaso?
Pienso que sí, aunque también considero que hay que darle más tiempo a Estados Unidos y a China. Un poco ha sido una larga cambiada de los Estados Unidos y China frente a Europa. Pero tenemos que aprender que en un pacto, en una negociación, siempre hay que darle salida al otro, porque si no es imposible conseguirlo. Si uno dice vamos a reducir las emisiones en tal porcentaje, y el otro responde no vale porque yo parto de esto, es imposible llegar a un acuerdo.

¿Entonces, no fue un fracaso?
Sí, sí cabe decir que fue un fracaso en la superficie, sin embargo, China se lo está tomando mucho más en serio, aunque no tanto como Europa. Y con Estados Unidos pasa lo mismo. Pero ambos parten de una posición más atrasada que Europa.

¿El futuro de la Universidade de Santiago depende sobre todo de la investigación?
Esta pregunta la podemos plantear de otro manera. ¿El éxito del Massachussetts Institute of Technology, o la Universidad de Harvard, o la de Stanford, o la de París 7, o la Oxford o la de Cambrigde en qué reside? En una gran parte reside en la investigación. Por supuesto, también en la docencia y en la gente que sale preparada, pero si uno estudia el porqué de sus éxitos, verá que en todas esas universidades el número de gente que tiene haciendo másteres y doctorados, que están muy relacionados con la investigación, respecto al primero y segundo ciclo, es una proporción del 50 por ciento o más. Entonces, si la Universidade de Santiago quiere llegar ahí, y yo creo que debemos tender a eso, debe jugar muy en serio a hacer investigación. Insisto, no debemos despreciar la docencia y hay que enseñarle a los jóvenes, pero debemos jugar muy fuerte la carta de la investigación.

Usted sostiene que el cincuenta por ciento del profesorado de la Universidade de Santiago o no hace investigación o la que hace es irrelevante. ¿Es así? ¿Es un toque de atención?
Sí, por supuesto, es así. Hay una parte que no investiga o que la investigación que hace es absolutamente irrelevante. Y digo que es irrelevante porque nadie les cita. Con todo, debo subrayar que ese porcentaje es de los mejores entre las universidades españolas. Desde la vertiente positiva, hay un cincuenta por ciento de profesores de la USC que trabajan muchísimo en investigación, que tienen prestigio, que son citados por el mundo adelante. Tal es así que uno va un sábado por la mañana a sus departamentos y están allí trabajando, y va uno en julio y están allí trabajando, y se mueven de aquí para allá y viajan todo lo que pueden. Hay otros, en cambio, que cuando llega junio cierran sus despachos, se van tres meses de veraneo y, aún por encima, a veces dicen que necesitan más profesores. Y eso es lo que no puede ser.

Fonte: http://xornal.usc.es